
Hola, soy Mel y hoy quiero hablar del uso y abuso de ChatGPT que sufrí en el último tiempo.
La puta madre, caí, como casi todos. Y acá estoy saliendo cual adicta.
Todo empezó con un “subite al tren de la IA o vas a quedar atrás”. Una suscripción de inofensivos 17 dólares mensuales y mi autenticidad se fue a la mismísima mierda.
“Me debo a mi público”, no sé qué diva decía eso, pero así me siento hoy. Porque la construcción de mi comunidad empezó con mis textos, hechos a puro sentarme un buen rato (a veces hasta días) a escribir desde lo más profundo de mi ser, y terminó en los últimos tiempos en una reverenda caca de copio y pego. Curada por mí lo mejor posible (por supuesto, para que nadie lo note), pero despojada por la IA muy lentamente de mi autenticidad (para que yo no lo note).
Si se sienten un poquito identificados con esto les pido que, a medida que lean, miren para adentro y revisen si no les está pasando también a ustedes.
Incluso el primer blog que publiqué en mi web estaba trabajado con la IA. Y como en estos días tuve este despertar, esta necesidad de desintoxicarme y volver a ser YO, lo borré avergonzada.
Peeero, como practico mucho la autocompasión y tengo clarísimo que la culpa y la vergüenza no sirven más que para hacernos sentir mal, me lo perdono y me permito comenzar de nuevo.
Voy a escribir para el culo (pues editor de texto no tengo contratado) y quienes aún quieran leerme sabrán disculparme la falta de conocimiento de cómo escribir correctamente los textos que publico.
Capaz me sumo a un taller de escritura de mi querida amiga Karina Spremolla, que emociona cómo escribe, para mejorar concienzudamente esta habilidad. Sí… es muy probable que lo haga.
Pero, en fin, prefiero volver a mi filosofía de vida “la autenticidad al palo”, para comunicar lo que pienso como lo pienso, y no como ChatGPT cree que tengo que decirlo.
No estoy en contra de la IA, uso y seguiré usando ChatGPT y Claude (por ahora son las que he explorado) como grandes asistentes de trabajo y productividad, pero ya no más como mutiladores de mi creatividad.
Che… qué alivio que siento al haberme sincerado y volver a mí. Soy un poco mal hablada pero eso no me quita profesionalismo (imagínense la cantidad de puteadas que me eliminó el don) jaja la puta madre, qué lindo es SER HUMANO!!!
Este artículo fue más un confesionario que un aporte de valor. Pero se vienen más, para quien tenga ganas de leer a una que habla.
Soy acuario, brindo por la libertad de expresión y por equivocarnos un montón HACIENDO.
Vamos a dar qué hablar.